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Represalias por acoso sexual: ¿cuáles son mis derechos?

De parte de Nola Cross

Si usted es un empleado, es posible que ya sepa que está protegido por la ley estatal y federal contra el acoso sexual. Bajo la ley, los empleados están protegidos contra las formas de acoso quid pro quo y ambiente de trabajo hostil. El acoso quid pro quo ocurre cuando las decisiones de empleo (por ejemplo, asignaciones de trabajo, promociones, etc.) se basan en la disposición del empleado a realizar favores sexuales. Los ambientes de trabajo hostiles ocurren cuando el comportamiento verbal y no verbal de otra persona en el trabajo se centra en la sexualidad hasta el punto de que es intimidante o interfiere con el desempeño laboral de una persona razonable. Esto puede incluir comentarios sexuales, contacto físico no deseado o la exhibición de materiales sexualmente sugerentes.

Cuando se enfrentan al acoso sexual, la mayoría de los empleados saben que deben denunciar el comportamiento. Desafortunadamente después de reportar casos de acoso, la víctima a veces sufre una acción adversa o represalia como resultado. Si usted está en esta situación es importante conocer sus derechos bajo la ley.

¿Qué son las represalias ilegales?

Según la ley, las represalias ocurren cuando un empleador “toma una acción adversa contra una persona cubierta porque está involucrado en una actividad protegida”. En general, una “acción adversa” bajo la ley incluye la mayoría de las actividades que impedirían o desalentarían a un empleado de denunciar un caso de acoso sexual o de hacer valer sus derechos bajo la ley. Tales acciones pueden incluir asignaciones de trabajo indeseables, evaluaciones negativas injustificadas, degradaciones (o falta de promoción), reducciones salariales o terminaciones.

Las “personas cubiertas” bajo la ley incluyen más que la víctima de acoso. Puede implicar a cualquier persona que denuncie acoso sexual (que no sea necesariamente la víctima) o aquellas que hayan solicitado adaptaciones debido al acoso. También se protege a cualquier persona que participe en investigaciones o procedimientos de acoso.

Por último, las “actividades protegidas” incluyen una multitud de maneras en que una persona puede oponerse al acoso sexual u otras conductas ilegales. En consecuencia, las represalias ilegales pueden ocurrir cuando se produce una acción adversa después de que un empleado informe del acoso a un supervisor, participe en un procedimiento disciplinario, inicie una queja o reclamo de acoso sexual u otras actividades similares.

Hablar con un abogado

Si usted ha sufrido acoso sexual mientras está en el trabajo, usted puede sentirse avergonzado de que sucedió o no quiere “hacer olas” con su empleador; es perfectamente natural sentirse así. Sin embargo, no debe dejar que estos sentimientos le disuadan de tomar medidas contra el comportamiento ofensivo e ilegal.

Si sospecha que ha sufrido tratamiento negativo después de presentar una queja o tomar otras medidas para hacer valer sus derechos, es importante buscar la ayuda de un abogado de derecho laboral experimentado. Un abogado puede escuchar su situación, explicar sus opciones y perseguir los recursos disponibles para usted bajo la ley.